Naturaleza · Buga, Valle del Cauca
La gente viene a Buga por la Basílica y se va sin enterarse de que a minutos del centro hay uno de los humedales más importantes del suroccidente colombiano. Esta guía es para que no te pase.
Reservar en Casa EncantoEmpecemos por lo básico
Por la altura. En muy pocos kilómetros el terreno pasa del plano del valle, donde el río Cauca forma humedales, a la Cordillera Central y el páramo de Pan de Azúcar. Cada franja de esa subida tiene su propia comunidad de aves, y todas caben en un mismo fin de semana.
En ese gradiente completo —de la parte baja al páramo— se reportan alrededor de 535 especies. Solo en la Laguna de Sonso, que es el humedal de la parte baja, se cuentan más de 300, incluidas las migratorias que llegan a pasar el invierno del norte.
Para poner el número en perspectiva: hay países enteros de Europa que no llegan a 300 especies. Aquí es una laguna a la que se llega en minutos desde el parque principal.
El sitio principal
La espátula rosada es la más buscada del humedal. Y sí, es de ese color.
Sonso es una reserva de 2.045 hectáreas formada por el río Cauca, y es el humedal más importante que le queda al valle geográfico del río. Garzas, ibis, patos, gallitos de ciénaga y una lista larga de migratorias que aparecen según la época.
El recorrido se hace en bote, entrando por los brazos de agua entre el bosque inundado. No es una caminata por un sendero marcado: es navegar despacio mientras el guía va señalando lo que uno no vería solo.
Pescadores de la comunidad lanzando la atarraya en el río Cauca.
Esta es la parte que no aparece en los folletos. El recorrido no lo opera una agencia de afuera: lo llevan familias que llevan generaciones pescando ahí y que hoy también guían. Uno termina el día habiendo visto aves, sí, pero sobre todo habiendo entendido cómo vive la gente del río.
La frase que mejor lo resume nos la dijo una de las guías: por más contaminación que haya, hay un río que sigue transportando vida.
Con quién ir
A los huéspedes de Casa Encanto los ponemos en contacto con Naty, que lleva el recorrido de la laguna y del río Cauca y además es guía de pajareo. Es de la zona, conoce los brazos de agua y sabe dónde se posan las aves a cada hora.
El plan es de día completo e incluye el recorrido náutico, la guía, el almuerzo y tarjeta de asistencia médica. El almuerzo lo cocina su familia — y los dulces caseros, hechos en paila de cobre, también.
Si te alojas con nosotros te pasamos su contacto directo y coordinas con ella la fecha y la hora de salida.
Qué vas a ver
Joya rubí-topacio (Chrysolampis mosquitus). Foto: Naty.
El rubí-topacio es de esos colibríes que parecen retocados y no lo están: la garganta dorada y la corona roja cambian de intensidad según cómo le pegue la luz.
Codorniz crestada (Colinus cristatus). Foto: Naty.
La codorniz crestada es lo contrario: se camufla tan bien entre la hojarasca que normalmente se oye antes de verse.
Más allá de la laguna
El final del recorrido, cuando baja el sol.
Si la laguna es el plan de bote, Curigua es el plan de silla. Queda dentro de la Reserva Forestal Protectora Nacional Río Guadalajara, sobre un relicto de bosque que cuidan y custodian los mismos vecinos. El recorrido va por la orilla del río —aguas cristalinas— hasta una cascada de treinta metros.
Lo que lo hace especial para quien empieza en el pajareo es que tiene alimentadores. Uno se sienta con un café y las aves llegan: pueden pasar hasta veinte especies distintas sin que tengas que caminar ni saber buscarlas. Ahí se ven los green jays —carriquíes— y tucanes a pocos metros.
Pregunta por Iván, el anfitrión. Aprendió de aves con los años, y también de ranas, mariposas y árboles; es de esas personas que te cambian la caminata porque te explican lo que estás mirando.
Un eco-hotel en zona rural de Buga que también recibe visitantes por el día. Además de aves —ahí es donde se ven el rubí-topacio y la codorniz crestada— tiene búfalos con toda la cadena de producción de leche y queso, y un guadual que es el argumento del lugar: un bambusal bien podado rinde más vivo que talado. Conviene escribirles antes para confirmar la visita.
Subiendo hacia la Cordillera Central están el Parque Natural Regional El Vínculo, con bosque seco tropical, y la Reserva Natural de Yotoco. Son otro piso altitudinal, así que la lista de aves cambia por completo respecto a la laguna.
La parte práctica
Aquí hay dos escuelas. Una es alojarse en el campo, cerca de la reserva. La otra —la que recomendamos, y sí, somos parte interesada— es usar el centro histórico de Buga como base y salir desde ahí.
La razón es sencilla: las salidas de avistamiento arrancan temprano y terminan en la tarde. El resto del día, y la noche, uno lo pasa en la ciudad. Desde el centro tienes la Basílica a cuadra y media, restaurantes a pie, y no dependes de un carro para cenar.
Casa Encanto tiene ocho habitaciones, cada una con nombre de familia, aire acondicionado y baño privado. Es pet-friendly y tiene entrada sin llave, que para quien sale a las cinco de la mañana no es un detalle menor.
¿Cuántas especies de aves hay en la Laguna de Sonso?
Más de 300, incluidas las migratorias. Esa cifra es solo del humedal. Si se toma toda la franja que va de la parte baja del valle hasta el páramo de Pan de Azúcar, en la Cordillera Central, la zona reporta alrededor de 535 especies. Son dos números distintos y conviene no confundirlos.
¿Cuál es la mejor época para ver aves en Buga?
Se puede todo el año, porque la mayoría de las especies son residentes. La diferencia la hacen las migratorias, que llegan huyendo del invierno del norte entre octubre y marzo aproximadamente. Si te interesan esas, apunta a esos meses; si te da igual, cualquier fecha funciona.
¿Necesito guía o puedo ir por mi cuenta?
El recorrido de la laguna se hace en bote, así que necesitas a alguien que lo opere. Y más allá de eso, un guía local cambia por completo lo que ves: la diferencia entre pasar frente a un árbol y que te muestren la codorniz que llevaba rato ahí. A nuestros huéspedes les pasamos el contacto de Naty, que además es de la zona.
¿Se dice pajareo, avistamiento u observación de aves?
Las tres son correctas. Observación de aves y avistamiento de aves son los términos formales, los que vas a ver en el ecoturismo y en las agencias. Pajareo es como le dice la gente que lo practica en Colombia y en buena parte de Latinoamérica — es el término cariñoso, y es el que usan los guías de acá. Cuando el plan es un viaje organizado para conocer la avifauna de una región, también se le llama aviturismo.
Nunca he pajareado. ¿Por dónde empiezo?
Por Curigua, en la reserva del río Guadalajara. Tiene alimentadores, así que las aves llegan solas y se pueden ver sentado, con un café en la mano — hasta veinte especies sin caminar ni saber buscarlas. Es la manera más amable de entrar. La laguna, que es en bote y exige madrugar, funciona mejor como segundo paso.
¿Qué llevo?
Binóculos si tienes, gorra, bloqueador y repelente. Ropa de colores neutros ayuda. Si fotografías, un teleobjetivo — las aves del humedal no se dejan acercar. Y lleva agua: el sol del valle pega fuerte aunque el día amanezca nublado.
¿A qué distancia está la laguna del centro de Buga?
A minutos en carro. Esa es justamente la ventaja de quedarse en el centro histórico: sales temprano, haces el recorrido completo y vuelves a dormir a la misma habitación, sin tener que mover el equipaje ni buscar alojamiento cerca de la reserva.
¿Se puede visitar Buga después del sismo?
Sí. La ciudad está funcionando y los recorridos de naturaleza no se vieron afectados. En la Basílica, el Camarín está habilitado con ingreso por la carrera 13 y las Eucaristías se celebran en la Plazoleta mientras avanzan las revisiones en la cúpula. Venir estos meses es la forma más directa de acompañar al comercio local.
Base en el centro histórico, a cuadra y media de la Basílica. Ocho habitaciones, entrada sin llave y el contacto de la guía local incluido.
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